Analisia

Los cristianos sirios temen que la guerra les lleve a la desaparición como en Irak

Eugenio García Gascón en Público.es

Una de las consecuencias más dramáticas de la inestabilidad en Oriente Próximo es el destino de las minorías. En Irak la minoría cristiana se ha reducido significativamente en los últimos tres lustros. Los cristianos sirios, que no quieren que les ocurra lo mismo que a sus correligionarios de Irak, apoyan al gobierno de Bashar al Asad

Dos monjas caminan por Damasco

Antes de que estallara el conflicto en 2011, un 10% de la población de Siria era cristiana, unos 2,2 millones. En la capital vivían una buena parte de ellos, y también en Alepo y en otras ciudades, puesto que los cristianos son más urbanos que los musulmanes. Hoy no hay datos fehacientes, aunque probablemente muchos cristianos han emigrado y se han marchado para siempre.

Desde luego, la situación no es tan dramática como en Irak, donde la comunidad cristiana, en otro tiempo tan vibrante, se acerca a su extinción. La situación empeoró dramáticamente en Irak tras la invasión de Estados Unidos en 2003 y desde entonces ha ido de mal en peor.

A principios de 2013, cuando la guerra ya se había extendido por la mayor parte de Siria, el cardenal católico Bechara al Rai, patriarca de la comunidad maronita de Líbano, lanzó un grito desesperado y denunció la existencia de un “plan occidental para destruir el mundo árabe con el fin de satisfacer intereses políticos y económicos”.

El plan estaba “alimentando conflictos sectarios entre suníes y chiíes”, incitados por “potencias regionales” que también “están destruyendo la convivencia con los musulmanes que los cristianos de la zona hemos construido durante mil cuatrocientos años”, dijo el patriarca.

Bechara al Rai citaba un estudio confeccionado por la organización de derechos humanos Hammurabi que señalaba que en Irak había caído vertiginosamente el número de cristianos, que había pasado de 1,4 millones, cuando Estados Unidos invadió Irak, a menos de medio millón diez años después, o sea en 2013, cuando hablaba el patriarca.

En Siria, muchos cristianos de poblaciones pequeñas han buscado refugio en Damasco, a la sombra del presidente Bashar al Asad. El partido Baaz, cuyo cofundador fue el sirio cristiano Michel Aflaq, ha sido siempre un partido laico que, sin embargo, ha defendido enérgicamente a las minorías, incluida la cristiana.

Muchos de los cristianos que han abandonado Irak en los últimos años debido a una situación insoportable han buscado refugio en Damasco. La población de la capital siria prácticamente se ha doblado desde el inicio de la guerra debido a la llegada de refugiados de todas las condiciones, y ahora debe estar rondando los diez millones de habitantes.

Los cristianos sirios y los cristianos iraquíes son los primeros defensores de Bashar al Asad. Aunque es cierto que algunos se han enrolado en las filas de la oposición, estos son muy pocos y la inmensa mayoría, prácticamente la totalidad, defienden al gobierno de Damasco. Los cristianos son los primeros en criticar la intervención extranjera y están asustados ante la posibilidad de que les ocurra lo mismo que a sus correligionarios iraquíes.

Afortunadamente, en Siria no está pasando lo mismo que en Irak. Los cristianos no sólo se identifican con el presidente, sino que también hacen campaña para que en el extranjero dejen de intervenir en los asuntos sirios, si bien esta campaña no siempre trasciende a los medios de comunicación occidentales.

Un acontecimiento que abundó en el beneficio de las minorías, incluida la cristiana, fue la aprobación de la Constitución de 1973 por parte del presidente Hafez al Asad, padre de Bashar, quien omitió del texto la obligación de que el presidente fuera musulmán. Esta omisión condujo a revueltas importantes entre los musulmanes más conservadores en las principales ciudades y Hafez al Asad tuvo que dar marcha atrás en ese punto, aunque el país no es confesional, a diferencia de lo que ocurre con frecuencia en la región.

La vida de los cristianos no siempre fue fácil, En 1840 y en 1860 sufrieron la persecución, aunque puede decirse que la vida de los cristianos sirios, que existen desde el siglo I, ha sido más apacible que en otros países de la región. Hoy los cristianos están asustados ante la posibilidad de que el Ejército del Islam, una organización yihadista apoyada por Arabia Saudí, se haga con el poder en zonas de Siria. Amenazas como esta forman parte de la vida cotidiana de la comunidad cristiana.

La minoría cristiana participa plenamente en todos los aspectos de la vida social siria y lo hace destacando a menudo y en una plena integración, en la academia, política, economía, las artes o la vida intelectual. La contribución de los cristianos es bien recibida por el Gobierno y por la sociedad en general, si excluimos a los islamistas más radicales.

Hay diputados cristianos en el parlamento e incluso siempre ha habido, al menos con el partido Baaz, cristianos que formaban parte del Gobierno y que han influido muy significativamente en todos los aspectos de la vida. En 2017 el parlamento eligió de presidente a un cristiano por mayoría absoluta.

Los cristianos sirios desean que no les ocurra lo mismo que a los iraquíes y poder seguir viviendo en las principales ciudades del país, dedicados en su mayor parte al comercio y a las profesiones liberales, y con un nivel de vida medio que está por encima del conjunto de la población.

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